La semana pasada, España ha sido noticia en muchas partes del mundo por las concentraciones pacíficas, espontáneas y apolíticas que parte de su ciudadanía, especialmente los jóvenes, han protagonizado. Estas protestas han hecho y siguen haciendo historia. Por una parte no han sido convocadas por ningún partido político ni sindicato, sino que parecen haber salido de la nada, organizadas en Internet y quizás, como mucho, amplificadas a partir de una manifestación que tuvo lugar el día 15 de mayo con el eslogan “Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo”.
A partir de dicha manifestación decidieron acampar en la céntrica Plaza del Sol de Madrid, históricamente conocida por ser el kilómetro 0, el origen de las carreteras españolas.
Dicha “acampada” fue disuelta por la policía esa noche, pero al día siguiente volvieron, con más fuerza y más gente. A partir de entonces y hasta el pasado domingo la plaza fue reuniendo más y más gente protestando contra el sistema en general, y los políticos y banqueros en particular. La Puerta del Sol ha aparecido empapelados con lemas como “No hay pan para tanto chorizo”, “Apaga la televisión, encended vuestras mentes”, “Spanish revolution”, “Democracia real ya”, “Yes, we camp”, “Nosotras os votamos, nosotras os botamos”, o “Si no nos dejais soñar no os dejaremos dormir”, etc.
El movimiento fue ganando fuerza hasta el día 22 de mayo, que eran elecciones locales en España. Tanta que, pese a ser prohibido por la junta electoral, la policía no intervino dada la afluencia masiva de decenas de miles de personas. Su éxito se explica en parte por el descontento de mucha gente con la forma de gestionar la crisis económica.
El sentimiento general es que la crisis ha sido creada por agentes externos conocidos que han quedado indemnes y enriquecidos, y que ahora nos toca pagar a todos los demás mediante recortes de sueldos, ampliaciones de la edad de pensión, privatizaciones de compañias públicas, y otras medidas que en general atentan contra lo que los españoles en particular y europeos en general ven como política social y el estado del bienestar. No está claro que las concentraciones de Sol, que luego se han extendido a otras ciudades, hayan influído mucho en las elecciones: estaba prevista la derrota del partido socialista en el poder, y así ha sido, pero han demostrado una capacidad de movilización en la juventud que se consideraba inexistente.
Tras las elecciones, esta semana el movimiento de Sol parece estar perdiendo algo de fuerza.
Esto sería una lástima, ya que, pese a lo variado de sus muchas reivindicaciones, algunas rozando el surrea-lismo utópico, hay una base, muy aceptada entre los españoles, para que la política no sea una marioneta de los poderes económicos y se avance hacia un estado aún más democrático y participativo. Quizás una solución sea que el movimiento deje la acampada permanente en la plaza para evitar el desgaste que ello supone, y establezca una periodicidad en sus concentraciones, igual que los famosos viernes árabes en los que en parte se han inspirado los españoles.
Otra sería centrarse en lo urgente en que todos están de acuerdo: más participación en la democracia, que incluya en concreto referendums en temas importantes económicos, muy en particular rescates a países en deuda. Algo así parece que se está fraguando ya: anuncian nuevas movilizaciones para junio.
¿Será España el futuro sol de una mejor y más justa democracia?
Publicado por La Oferta, San José, California
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