El escepticismo es uno de los atributos principales de la ciencia, pero no obstante es pocas veces aplicado a la ciencia misma. Servidor, con su relativamente intenso fondo educativo científico, no puede menos que sorprenderse de como la ciencia se ha transformado de ciencia en dogma.
Así pues, es el objetivo de este artículo preguntarnos: ¿se puede ser escéptico de la ciencia? Y la respuesta ya la adelantamos: Sí.
El primer punto a aclarar es que la ciencia parte de "actos de fe" o "axiomas". Igual que la geometría euclidiana comienza sosteniendo que la recta es la línea más corta entre dos puntos, y junto con otras definiciones construye la geometría, la ciencia parte del concepto de ley: básicamente hay que aceptar que una "ley física" se propagará en el futuro. En otras palabras: El hecho de que saliera el sol ayer y salga hoy implica que "el sol saldrá mañana". Así pues, la ciencia asume que las leyes científicas seguirán siendo válidas en el futuro. Pero obviamente esto no puede ser demostrado científicamente, sólo creído. Este es el componente religioso o de creencia que tiene toda la ciencia. Así pues: La ciencia nace de axiomas indemostrables.
Un segundo punto es que la ciencia propone obtener información sobre el mundo de forma rigurosa y objetiva. No obstante, son los seres humanos los que hacen ciencia. Puesto que los seres humanos no son rigurosos y objetivos, la ciencia nunca podrá ser rigurosa y objetiva. De forma consciente o inconsciente la ciencia está cargada de los prejuicios humanos. Sirva como ejemplo la clasificación taxonómica de los seres vivos. Mientras que para los roedores no dudamos en meter juntos las ratas, marmotas y ardillas, para el hombre hemos creado un género único, "homo" que está separado de los simios "Pan", "Gorilla" y "Pongo" y nos parece ofensivo llamar el "Homo sapiens" "Pan sapiens". Por tanto, la ciencia se construye en torno a prejuicios. El lector interesado o que quiera tener referencias puede leer la página72 y 73 del libro "The Red Ape" escrito por el catedrático de antropología Dr. J. H. Schwartz para la descripción más adecuada de cómo la subjetividad entra a formar parte de la disciplina científica. En concreto, dice "Often though, especially in paleoantrhoplogy, the general rules of thumb of doing systematics and taxonomy are replaced by more subjective criteria" (a menudo, sobre todo en paleoantropología, las normas comunes de hacer taxonomía se reemplazan por criterios más subjetivos).
Un tercer punto es la propia clasificación de lo que es ciencia. Cuando una ley explica algo, este algo se considera "científico", en caso contrario simplemente uno lo recoloca en el cajón de la "metafísica". De esta forma la ciencia explica "todos los fenómenos que son científicos", es decir, se aplica sólo donde funciona y no da importancia al resto. Tenemos de esta forma que conocemos a la perfección las reacciones de las partículas subatómicas, tan alejadas de nuestra vida diaria e interés, pero desconocemos casi todo sobre como funciona la consciencia, o que es el pensamiento. En otras palabras: La ciencia sólo explica lo "fácil" y explicable, y no es universal en todos los campos del conocimiento humano. Sirva como ejemplo la ley de Ohm, que dice que V=IR, el voltaje que cae en una resistencia es proporcional a su intensidad eléctrica. Curiosamente, esta ley no es verdadera para todo los materiales, con lo cual sólo se aplica a los materiales óhmicos. ¿Qué tipo de ley es pues esta? En realidad es sólo una tautología, algo donde lo definido entra en la definición. Es como la ley de Nacho: Todas las personas miden 1 metro 76 centímetros. La ley de Nacho sólo se aplica a personas "nachianas", aquellas que miden 1.76 metros.
Un cuarto punto es que incluso muchas de las cosas explicadas "científicamente" lo son de forma estadística. Pero la información estadística es información de "segundo orden". Por ejemplo, si la probabilidad de que llueva mañana es 75%, y si mañana no llueve, nunca podremos estar seguros de si ls predicción funcionó o no. Necesitaríamos un número infinito de días con probabilidad 75% para poder concluir si el pronóstico fue correcto o no fue correcto, cosa imposible.
Un quinto punto es la irrupción de la ciencia cuántica, que establece que el observador influye en el experimento. Así pues, la ciencia moderna no tiene solución a la pregunta "¿hace ruido un árbol si cae cuando nadie lo escucha?" puesto que el observador "colapsa los paquetes de onda" en un estado determinado. La ciencia no explica hechos, sino la interferencia de dichos hechos con lo humano. No existen hechos sin observador.
Un sexto punto es la forma particular en que se hace la ciencia. Puesto que la ciencia moderna depende masivamente de recursos económicos, sólo se desarrolla lo que es rentable económicamente. De esta forma los llamados "avances" de la ciencia son de lo más irregular. Todo el campo de la electrónica, tan rentable económicamente, es investigado a marchas forzadas, mientras que la antropología y otras ciencias sociales, quedan marginadas. En el campo de la medicina sólo se investigan enfermedades "rentables de curar", y de hecho se buscan soluciones que se puedan patentar y rentabilizar. Aún en el caso de que el SIDA se curara comiendo champiñones, nunca se sabría porque jamás se habría investigado: los campiñones no se pueden patentar (de momento...). Sirva como ejemplo el artículo publicado en la reconocida revista "Scientific American" en el link http://www.sciam.com/article.cfm?id=a-medical-madoff-anesthestesiologist-faked-data Trata de un anestesiologista que falsificó los datos de sus publicaciones sobre como aliviar el dolor durante las intervenciones quirúrgicas ortopédicas. Este engaño ha conmocionado a la comunidad de médicos, dado lo extendidas que están sus técnicas que, no sólo era falsas sino también, siempre acorde a este artículo, pueden ser peligrosas dado que retrasan la curación.
Por último queda la noción de ciencia que tiene el "no científico" y que transmiten los medios de comunicación. Para ellos, algo "científico", dicho por "científicos" o "demostrado científicamente" es la rúbrica de la credibilidad, de la certeza. Este carácter dogmático de la ciencia es muy raras veces planteado pero muchas veces utilizado como colofón de discusiones de índole ideológico. Sirvan como ejemplo las polémicas sociales sobre el aborto, donde se demuestra "científicamente" si se es ser humano o no a los X días/meses, (ver http://www.elmundo.es/elmundo/2009/03/17/espana/1237281386.html) etc. En este caso, se usa la ciencia como excusa para dar importancia a las ideologías, ya que la ciencia no puede decir si algo está vivo o no, o si es ser humano o no, sin una definición de ello, y esta definición es en sí misma la que introduce la respuesta, sin nada "científico" en ello. Si definimos como ser humano "el embrión unicelular" entonces sí, un ser humano es tal cosa desde el momento de la concepción, pero se puede definir como el "único animal que ríe" en cuyo caso uno sólo sería humano tras la primera carcajada, o como hacen los !Kung, uno sólo está vivo cuando, después del parto en los arbustos, la criatura (pues aún no está vivo según ellos) es presentada en el poblado. Pero la ciencia no da la definición, la ciencia parte de ella y lo importante aquí no es la ciencia, son las definiciones iniciales, que son meramente dependientes de la cultura particular.
¿Significa esto que la ciencia no sea útil? No, pero tiene una utilidad relativa. La ciencia, es básicamente, la forma de entender el mundo de la civilización occidental, pero, al igual que hay (o hubo) otras gentes, hay (y hubo) otras formas de entender el mundo, igualmente válidas. La ciencia es, pues, y esta es la conclusión fundamental de este artículo, un mito, es NUESTRO MITO. A quien esta afirmación le parezca exagerada, debe saber que en 1979 en la Universidad de Yale, Misia Landau se dio cuenta que, según revisaba la historia de la paleoantropología, descubrió que las descripciones de nuestra evolución, lejos de se fría ciencia objetiva, eran básicamente una especia de mito griego: el héroe humano que empezando humildemente como un simio, tras enfrentarse a diversos retos y pruebas, logra transformarse en el Homo Sapiens. El mito del mono que prueba tras prueba se supera a si mismo, descubre el fuego, la caza, la agricultura, la civilización, la electricidad, y se refina y acaba siendo el héroe de nuestra historia. La ciencia es, simplemente, nuestra mitología.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada